Los mini-refrigeradores se mantienen de la manera habitual de los refrigeradores. En el caso de los que contienen refrigerante (lo que no ocurre con los minifrigoríficos portátiles), es aconsejable esperar unas 12 horas después de su instalación antes de ponerlos en funcionamiento, hasta que el producto se estabilice. Los equipados con un congelador deben descongelarse regularmente para evitar la formación de hielo que perjudicaría el buen estado del aparato y provocaría un consumo excesivo de electricidad. En general, también es necesario comprobar que no se forme demasiada condensación en el interior y limpiar regularmente las zonas de humedad que puedan aparecer. Esto se puede remediar ajustando la temperatura en consecuencia. Los expertos en cadena de frío están de acuerdo en que para decir que una temperatura media Una temperatura de 4°C es la más adecuada para preservar las cualidades nutricionales de los alimentos. Sin embargo, en ausencia de los grados indicados en las perillas de ajuste, es posible adquirir termómetros especialmente dedicados a los refrigeradores, que le darán una información más precisa. También tenga cuidado con los congeladores, cuya temperatura mínima raramente cae por debajo de -12°C cuando la temperatura en un congelador está más cerca de -18°C. Por lo tanto, no están destinados a mantener los alimentos congelados durante largos períodos de tiempo si no se desea que se desarrollen bacterias no deseadas. La mayoría de los envases de los alimentos congelados especifican ahora cuántos días se pueden mantener en un congelador, lo que es una indicación muy útil en este caso. Por último, recuerde que la zona más fría de un refrigerador, como un mini-nevera, suele estar situada en la parte inferior y que la puerta, que está más en contacto con el exterior, sigue siendo la zona más caliente. Estos detalles son útiles para saber dónde colocar su comida según su necesidad de frescura. Finalmente, recuerde limpiarlo a fondo al menos una o dos veces al mes para evitar la proliferación de bacterias, como la salmonela. Proceder de arriba a abajo con una mezcla de vinagre blanco y agua caliente, casi tan desinfectante como la lejía pero mucho más ecológico y económico. No olvides las gomas de la puerta al limpiar y la mini-nevera que elijas te satisfará durante mucho tiempo.